El Tomapán en la Bodega

[Mediados del siglo XX]

Todos los días iba con mi abuelo Goyo al "tomapán" a la bodega . Eran otros tiempos, al medio día las bodegas se llenaban de gente para el "tomapán" y coger vino fresco para la comida.

Algunos privilegiados como mi tiò Goyo "boinica" comían de vez en cuando algún aperitivo de atún o anchoillas, y las latas vacías las colocaba en la tapia del lago para presumir pues en aquellos tiempos, pocos se permitían ese lujo.

Mi abuelo tenia una tinaja de melocotón con vino y en las fiestas patronales hacía zurracapote.
En la bodega se discutía de todo ¡ güén vino tienes Saturno, pero el mío lo gana pos li vendido mucho caro, a 6 duros! - ¡ pos yo más, hayel lo envasó pa Burgos el Miro y me lo pagó a 30 pesetas!

Un día, comentaron que el Paco el de la Paca había comprado la bodega del guarnicionero de La Muralla, pero que no se arreglaban en el trato porque se quería llevar la viga de hierro que sujetaba el chamizo, y en aquellos años el hierro estaba muy caro - ¿A quién se le ocurre querel vendelo sin la viga que sujeta el tejau? - decía mi abuelo - ¡Que ya san "arreglau", pero el guardicionero sa llevau el enchufe, la bombilla y los cordones de la luz - dijo mi primo Inocente "Fleta" que llegaba con doce camportas de uva a descargar al lago (le llamaban Fleta por lo bien que cantaba en el coro la misa de Perossi)

Al tomapán en la bodega, acudía mucha gente pues mi abuelo era internacional, aquel día estaban sus amigos Perico de Herce y Paco de Azagra y también estuvieron unos americanos que vinieron con mi tiò Paco "Chileno" a probar los vinos de La Rioja y todos los veranos venían mis primos de Pamplona y de Zaidin, un pueblo de Huesca que hablaban en catalán. Con mi primo Paquito me enfadaba por llamar abuelo a mi abuelo !que nues tu agüelo ques mío! -le decía- Un lunes también estuvo mi amigo Fermín de la tiá Josefita y el tió Paco "fachenda" el de los autobuses de "La Viuda" que vino en el autobús con mi abuelo sin enterarse sus padres que lo buscaron por todas las casas y lugares peligrosos de Arnedo y estaba tan tranquilo durmiendo en mi casa cuando vinieron a darnos la mala noticia que había desaparecido.

Aquel día llegó el tió Pepe "Goito" acompañado de su abogado, un tal Reboiro, que venía de la capital. Yo oí al abogado que le decía - ¡señor Pepe, que en este caso usted no lleva razón! - y él, contestaba ! Pos claro que no tengo razón, si la tendría, no macia falta usté, payso le pago ¡
Pero la discusión que más me chocaba era con mi tió Angel "Charrillo que no se creía que la Tierra daba vueltas ¡Mentira! - decía - ¡ la puerta mi bodega está siempre cara a cara de la fuente "Lampiuda" y nunca sa movido day ¡

Un día discutió con Don Marcelino, el cura, porque mi tió "charrillo" no había dado ningún donativo para el arreglo de la iglesia, ¡Sr. Angel¡ - le decía el cura- ¡que solo queda usted sin dar alguna "perrilla" para la iglesia! - y el tió "Charrillo" le contestaba- ¡hay otro que tampoco ha dau na¡ - ¡Que no! - insistía el cura - ¡que ya ha dado todo el pueblo menos usted!-pero mi tió Charrillo, recalcaba - ¡le digo, que no soy el único, quiay otro que tampoco ha dau na pal arreglo de la Iglesia ! El incrédulo don Marcelino, que aunque si estaba convencido que la tierra daba vueltas, no se llegó a creer que un "spukni" había llegado a la Luna, le preguntó ¡bueno señor Angel, pues dígame quien es ese otro que tampoco ha dado nada para la iglesia¡ - ¡usted, usté ¡ - le dijo mi tió "Charrillo" señalándole con el dedo- ¡coño, coño ¡ - dijo el cura- ¡que cosas tiene el señor Angel, pero si usted no tiene hijos y debería dejar todo para la iglesia! - ¡lo que no quieran los sobrinos!- le respondió rápidamente mi tió Angel- ¡bueno bueno..! - se despidió el cura- deme un trago de vino y me voy, que no está el sacristán y tengo que tocar las campanas "a la o a la o, la virgen María parió sin dolor"

También vino aquel día al "tomapán" mi tió Julio "Barriga" al que unos días antes le oyeron en la bodega que decía - !hay pajarita, pajarita.. que güena y fresquita estás, con la calol quihace ay fuera, eebbbrrrrr. eebbbrrrr,,,, pero que fresca y que rica estás ! - estará con alguna, sospecharon- pero al entrar, lo vieron montado a caballo encima de la cuba, absorbiendo el vino de la boca de aquella enorme cuba de madera.

También estaba en el tomapán el tió Agapito el capataz que nos dijo ¡Yo, los días de vigilia, meto un conejo o una rastra de chorizos en la tenaja de agua, los saco y digo "pesca eres" y mi ahurrau comprale la bula al cura y su hijo Angel "el mas" nos dijo que ya no bebe vino, ni fuma cigarros por que se la quitau el médico, que solo toma coñag, y fuma "Farias" !pos tamién man dicho! - dijo- que el autobús de "la viuda" quiba de sofer Juanácara llevaba en la baca un ataud nuevo para la funeraria de Arnedo y se montó en Logroño un viajero en la baca pero al empezar a llover se metió en el ataud, y al rato en la cuesta de Ausejo, que ya se habían montado mas gente en la baca, levantó la tapa del ataud y sacando la mano y la bota de vino les dijo ¡que... llueve, apetece un trago! y los que allí estaban, escaparon y se tiraron de la baca del autobús al suelo llenos de miedo. Y siguieron contando que el Emilín el Gil bajó a Zaragoza con un garrafón de cuartilla de vino pa comel y le querían cobral el portazgo y pa no pagal se lo bebió
Después vino el tió Niño a decirnos que su hijo ya era guarnicionero ¡ bua.. mi Angel hace unas abarcas que valen pa mudal! -nos dijo -

En Las Costeras y en el barrio de arriba también se llenaban las bodegas a la hora del tomapán En la de mi tiò Vidal se juntaban con el tió cura judío.

Terminado el tomapán, ya de camino a casa, con el vino fresco en las alforjas y tapado con la chaqueta al hombro, la discusión continuaba con las presunciones de quién, en sus tiempos mozos había labrado mas fanegas con la yunta, habían segado mas cargas de mies o se había podado mas pionadas de viña.

A la mitad del camino, ya en la calle de Las Ochoas, se pararon para echar un trago, en ese instante, sonaron las 2, en las campanas del reloj de "la villa" y como autómatas, todos a la vez, sacaron sus relojes de bolsillo y de nuevo empezaron la discusión, esta vez sobre la puntualidad del reloj de cada cual - ¡pos en el mío son y cinco! - !lo llevas mal, son menos diez - ¡ mecagüen dioro, mentira! que lo llevo con "el parte" - ¡ Dioro Baco, pos yo li puesto a lahura de "don José y Juanón" en el arradio nacional ! - Y así hasta que llegaron a las cuatro esquinas y mi abuelo los despidió diciendo ¡Güeno, mañana a las doce en punto sus espero en la bodega pal tomapán!